Agua salada: El combustible del futuro

Comúnmente, los grandes descubrimientos ocurren casi accidentalmente. Ejemplos hay muchos: la manzana que cae en la cabeza, la penicilina, etc. Al parecer, este vendría siendo otro gran descubrimiento casual.
John Kanzius, de Indiana, trabajaba en un generador de ondas de radio para el tratamiento del cáncer. Concentrado en lo suyo, vió como el agua que estaba desalinizando comenzó a arder en los tubos de ensayo de su laboratorio (se prendió fuego por sí sola).
Ahora, este hecho no habría sido nada del otro mundo, pero llamó fuertemente la atención de la comunidad científica (seguro que John se lo contó a sus amigos como un chiste). Es así como el químico Rustum Roy, de la Universidad de Penn State, comenzó el análisis del hecho.
Luego de mucho trabajo, llegó a la brillante conclusión de que el agua por sí sola no se quema (Je Je, en realidad ese no es el gran descubrimiento). En realidad, lo interesante es que las ondas de radio debilitan las uniones de sal y expulsan hidrógeno, el cual se enciende en llamas cuando es expuesto a frecuencias de radio.
Lo que todavía no se sabe y que se sigue investigando, es cuán eficiente es el proceso para generar energía, pero se asegura que el gobierno de los Estados Juntos Unidos comenzará con la investigación en forma inmediata.
Tal como señala el doctor Roy, el agua “es el elemento más abundante del planeta y el sólo verla en llamas da escalofríos”.
Así que ya saben, la sal y el agua moverán al mundo.


