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2050: 6 soluciones para un mundo sin petróleo

1.- El hidrógeno, la energía de viviendas y automóviles
Es el año 2050 y, según el último Código Técnico de la Edificación, cada bloque residencial debe contar con un sistema procesador de combustible de hidrógeno (H). Se trata de una caldera de biogás con un transformador para obtener la mezcla rica en H. El primer elemento de la tabla periódica se ha convertido en el combustible por excelencia. El H se obtiene del agua, bioetanol o biogás, y es la energía menos contaminante. “En las plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos, obtenemos biogás, rico en metano (CH4), y de ahí se extrae el H”, explica la jefa de la Unidad de pilas de combustible del CIEMAT e investigadora del Instituto de Catálisis del CSIC, Loreto Daza. Y los coches repostan en la nuevas hidrogeneras.

“Son las ocho de la mañana, las siete en Canarias”. Es el año 2050 y la radio digital aún anuncia la hora y todavía da noticias. Pero ya no está hecha de plástico, ya no está construida con petróleo, ese combustible fósil que ha conseguido amasar fortunas para algunos y ha creado enormes desigualdades para otros, y ha tenido además un grave impacto medioambiental, con un aumento descontrolado de los gases de efecto invernadero. Su utilización desmesurada ha tenido consecuencias en la biodiversidad y en el clima.
A lo largo de los últimos decenios, el hombre ha basado su desarrollo en el petróleo, desde lo más básico (la alimentación) hasta las últimas tecnologías (iPhone, ultraportátiles). El ser humano se viste con ropa fabricada con derivados del petróleo (poliéster, nylon), se lava con detergentes fabricados a partir de él, se alimenta con frutas y hortalizas fertilizadas con este combustible, se divierte con consolas y juguetes de plásticos derivados del oro negro, decora sus casas con este material convertido en pinturas, barnices, muebles, aislamientos e incluso flores sintéticas, y por supuesto, la locomoción se basa en el petróleo desde el primer tornillo que formará parte del coche, hasta el carburante que lo alimentará. Y cuando ha sido necesario reconstruir una cadera, la prótesis también era de materiales procedentes del petróleo. El omnipresente petróleo.
Las reservas han llegado a su fin y, una vez que el planeta se ha envuelto en los plásticos y fibras sintéticas, ha habido que buscar materiales y combustibles que reemplacen al protagonista del último siglo.
Una economía que no da más de sí y que se ha sustituido en la década de los cincuenta del siglo XXI por la nueva economía del hidrógeno, de los tejidos vegetales y biopolímeros biodegradables. La moda cambia y la nueva tendencia es volver a mirar a la naturaleza, copiar sus estructuras y aprovechar recursos hasta ahora ignorados.

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